Skip to content

30 años del Commodore Amiga

julio 23, 2015

Commodore_Amiga_600

Es uno de mis sueños líquidos en los primeros años de la década de los 90, cuando veía que el panorama de los ordenadores de ocho bits iba enturbiándose con noticias nada agradables sobre su futuro y su más que evidente decadencia. Aún tenía mi ZX Spectrum Plus-3, pese a que apenas consumía nuevo software y sí toda clase de títulos clásicos, prácticamente descatalogados, que iba intercambiando con otros usuarios, e incluso comprando por correo, hasta que en 1993 me di cuenta de que el Plus-3 no iba a darme más alegrías, con lo que fui volcando mi mirada en otros sistemas más potentes que trataban de imponerse en el mercado en ese momento.

Ya me hablaron, más de una vez, de las posibilidades tanto del Atari ST como del Commodore Amiga. Hasta un vecino me tentó con la idea de hacerme con uno de estos ordenadores; unas veces, poniendo demos y juegos de Atari ST y más adelante, cuando pensé que solo buscaba liarme aún más, con un Amiga 600 o 1200, no recuerdo bien cuál tenía entonces. Tuve bastantes dudas y ninguna certeza sobre qué ordenador escoger que fuera a sustituir a mi casi olvidado Plus-3, el cual pronto vendería por no querer conservarlo en casa.

Al final, no cayó por mi hogar, ni lo uno, ni lo otro, en años; pero, puestos sobre una balanza, pesaba más mi querencia hacia el Commodore Amiga. Indudablemente, el Atari ST era un ordenador reconocido por muchos por su capacidad para trabajar con teclados MIDI y software de edición y producción musical, pero donde el Amiga partía bastante el bacalao era en su paleta gráfica y sus muchos videojuegos, los cuales en ciertas ocasiones llegaban a superar en calidad a los de la competencia. Como quiera que nunca me decanté finalmente por hacerme con ninguno de ellos, en el momento actual es cuando vuelvo a tener las mismas dudas de antes, solo que la idea de tener ahora mismo uno de estos ordenadores es bastante atractiva, pero aún lejos de mi alcance. Sin embargo, solo es cuestíón de tiempo (y también de espacio) que alguna vez llegue a ver cumplido ese sueño, ya sea poseyendo un A500, el A600 o incluso un A1200. Y si no fuera así, pues no pasaría absolutamente nada. Al menos, la emulación me ha permitido conocerlos bastante bien.

En cualquier caso, esta reflexión viene a acompañar mi felicitación por el 30 Aniversario del lanzamiento oficial del Commodore Amiga. Que ojalá se cumpla mi deseo, al menos por una temporada, de que un Amiga entre en mi vida.

No comments yet

Publica aquí tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: