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El ZX Microdrive de Sinclair

septiembre 7, 2012
Todos los que estamos y conocemos el mundo del ZX Spectrum, sabemos que el ZX Microdrive desarrollado por Sinclair en 1983 como una opción más de almacenamiento frente a la más extendida entre los micros de 8 bits, el cassette, fue una buena ocurrencia de la compañía inglesa para al poco tiempo después suponer un pequeño revés, por los motivos que expondré más abajo. Para empezar, recabando la información que nos ofrece Internet a través de diferentes sitios, el ZX Microdrive es un periférico de aspecto compacto y carcasa del mismo color que el ZX Spectrum clásico y permite la lectura/grabación de datos a gran velocidad empleando cartuchos de pequeñas dimensiones con una cinta magnética sin fin parecida a la de las cintas de audio, pero más fina y, a la par, más frágil. Solo pueden conectarse a la Interface I de Sinclair y éste, a su vez, puede soportar hasta ocho unidades de Microdrive. Estas unidades fueron ideadas por Sinclair como una opción de almacenamiento masivo a un bajo costo, siendo lanzada en Junio de 1983 con dos posibilidades de compra: una unidad venía a costar 49,95 libras esterlinas; la otra posibilidad era comprando la unidad junto con la Interface I al precio de 79,95 libras esterlinas.

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Se afirma que el Microdrive fue originalmente propuesto por Andrew Grillet en una entrevista con Sinclair Research de lo que iba a ser el ZX81. Sin embargo, la exígua memoria del ZX81, de solo 1KB de memoria, no daba para direccionar datos y manejar con propiedad una sola unidad de Microdrive con lo que se pospuso la realización de la misma hasta el advenimiento del ZX Spectrum, ya con más capacidad de memoria y mayores posibilidades de ampliación. El primer ingeniero encargado del desarrollo del ZX Microdrive fue Ben Cheese.

Para poder usar como mínimo una unidad de Microdrive es necesario contar con el Interface I, también de Sinclair Research, un interfaz creado para varios usos, entre ellos la conexión con estos dispositivos. Teniendo ambos elementos, los usuarios podían experimentar las ventajas de un acceso a mayor velocidad a los datos de sus programas, pero debían resignarse a los fallos que el uso continuado de los cartuchos traerían consigo.

Las dimensiones normalizadas de un cartucho de Microdrive son de 44 x 34 x 8 milímetros, si incluimos el estuche que lo protege. Dentro del mismo se ha dispuesto de un rollo de unos cinco metros de cinta magnética configurada como un lazo de Moebius lo que posibilita se puedan grabar en ambos lados de la cinta, de apenas 2 milímetros de ancho. La velocidad de acceso puede alcanzar los 76 cm/s, pudiendo recorrer el circuito completo en solo 8 segundos, pero igualmente un uso muy continuado del cartucho puede provocar un punto de ruptura y ocasionar la fractura de la cinta.

Al formatear un cartucho para inicializarlo y poder usarlo para almacenar datos en él, se consigue un mínimo de 85 KB de memoria disponible. Esta cantidad puede variar si durante el proceso se producen daños en algunos sectores. Pero la aparición de sectores defectuosos no es el único inconveniente de este sistema de almacenamiento. La extrema fragilidad de la cinta magnética y su facilidad para romperse es la más preocupante, debido al constante roce de la cinta con el cabezal de la unidad. Estos problemas también suceden con los cartuchos especialmente creados para el Sinclair QL. Son los inconvenientes de producir a bajo costo y es el riesgo que Sinclair ha asumido desde siempre y muchas veces les ha ido bien. Sin embargo, pese a que fue un periférico que se vendió razonablemente bien en muchos paises, su producción decayó por completo en cuanto los usuarios fueron abandonándolo por completo por los motivos antes expuestos y porque desde hace tiempo iban imponiéndose en el mercado otros sistemas de almacenamiento más compactos y duraderos como los discos magnéticos o ‘floppy disc’.

El manual suministrado dentro de la caja del ZX Microdrive contiene todas las instrucciones para el manejo tanto de la unidad como de los cartuchos. Por supuesto, el ZX Spectrum ya viene preparado con los comandos necesarios (CAT, FORMAT, ERASE, OPEN, CLOSE) y ha sido programado oportunamente para cargar o grabar datos por este medio con los comandos LOAD y SAVE, a los que se añadían una serie de parámetros específicos para que funcionen con las unidades de Microdrive.

Con el lanzamiento del periférico han aparecido varias publicaciones en varios idiomas analizando pormenorizadamente las interioridades del Microdrive, tanto a nivel de usuario como a un nivel más técnico para expertos. Dos de estos libros son: “Make The Most Of Your ZX Microdrive” por Ian Sinclair, aquí traducido y editado por Editorial Díaz de Santos y “ZX Microdrive” de Andrew Pennell, editado éste por Ediciones Técnicas Rede.

En cuanto al software comercial, muy pocas compañías han lanzado una versión específica de sus productos en este formato. Básicamente, la mayoría de los programas consistían en aplicaciones que aprovechaban de la capacidad de los cartuchos para el almacenamiento de hojas de cálculo, tablas dinámicas, bases de datos y creación/edición de texto o imagen. Pocos juegos pudieron verse, si bien en el pack incluido en la caja ZX Spectrum Expansion System que puede verse en una de las fotos de este artículo (junto con una unidad de Microdrive más el Interface I) venía una versión en cartucho del “Ant Attack” de Quicksilva por poner un ejemplo. Por otra parte, aun cuando se comercializaban en su formato de cinta estándar, había programas que venían preparados para trabajar con Microdrive, como por ejemplo “Plus 80 Adress Manager” de O.C.P. o “Casino Royal” de la misma compañía, indicando en la carátula su compatibilidad con este periférico.

Dentro del apartado de anécdotas, unos cuantos juegos rescatados en años recientes fueron encontrados precisamente en cartuchos de Microdrive, como fue el caso del “Death Pit” de Clive Townsend, el que iba a ser un lanzamiento en el año 1985 del sello Durell para el ZX Spectrum y que, pese a la publicidad realizada, no pudo finalmente ser puesto a la venta aun cuando el juego estaba terminado. Durell tomó una decisión equivocada al no hacerlo público, junto con la versión para Amstrad CPC que sí se comercializó, y el juego quedó almacenado en un cartucho hasta que apenas 22 años después vio por fin la luz. Gracias a Clive y con la ayuda de unos cuantos foreros de World Of Spectrum pudo recuperarse por completo.

Recomiendo, por último, una lectura online de este artículo en el foro de RetroWiki sobre cómo usar los Microdrives.

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