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Aquellos salones recreativos

enero 2, 2012

¿Os acordáis los que tenéis ya una cierta edad, como yo, de cuando en los años 70, 80 y 90, siendo todos unos mozalbetes, infantes preadolescentes o con marca de acné en nuestros rostros, nos escapábamos alguna vez de clase (lo que se sigue diciendo “hacer la ramona”) y nos íbamos a las salas de arcade a echar unas monedas en la máquina favorita con la que más nos entreteníamos? Las “peyas” que nos pegábamos entonces a menudo, para escaquearnos de aquella clase de mates, lengua española o de ciencias naturales que tanto no nos gustaba (pero que al final, y casi por obligación, teníamos que ponernos al dia si no queríamos catearlas), lo eran justamente para someternos al vicio del videojuego que más teníamos a nuestro alcance. No obstante, también acudíamos a ellos cuando no teníamos nada que hacer por las tardes, bien un viernes o un fin de semana, con tiempo de sobra para dedicarlo al ocio o al despilfarro más descarado en estos locales tan locos, además de otras diversiones.

Por solo 5 pesetas de las de entonces, y llegando a costar 25 años más tarde, nos poníamos en cola para echar una partida en la recreativa que más nos llamaba la atención en aquel momento, o uno de los muchos pinball por entonces muy de moda. Para poder afrontar el coste de las mismas (sobre todo si pensábamos en echar más de una moneda para jugar varias partidas o simplemente jugar a dobles con nuestros colegas del colegio y amigos), había veces que teníamos que pedir de nuestros padres una subida en nuestra asignación semanal, con el consiguiente recelo por parte de los progenitores. Seguro que a muchos esta escena le resultaría bastante familiar:

– ¡Papá! ¿Me das algo más de dinero esta semana?
– Como me entere de que te lo gastas en esas maquinitas del demonio, te vas a enterar…

Este artículo es para querer recordar aquellos salones recreativos en los que, además de dejarnos casi pelados nuestros bolsillos, o nos hacíamos amigos de los que mejor jugaban, o nos peleábamos por ser de los primeros en ponernos a los mandos de una recreativa. Claro que el “mono” por las recreativas llegaba a tal punto que, en ciertos casos extremos, trajeron consigo efectos secundarios en el comportamiento de algunos de esos chavales como eran: adoptar una actitud más agresiva de lo normal, aislarse de la realidad y del resto de la sociedad, y hasta robar dinero a padres o a hermanos, como circunstancias adversas. Básicamente, los efectos de la ludopatía. Casos patológicos que más tarde han puesto en cuestión la existencia de estas salas arcade.

Recuerdo un salón recreativo, aquí en Algeciras, ubicado en la mitad de la calle San Antonio, en el que trajeron una cabina del “Altair” de Cidelsa, así como el conocido “Battle Zone” de Atari Games. Eran dos de las muchas recreativas que me llamaron buenamente la atención entre finales de los 70 y hasta mediados de los 80. Tal vez el local que ahora es un bingo fue el que albergó dicho salón recreativo, aunque no lo puedo asegurar del todo, pero en esa calle había dicho salón.

Otros salones recreativos de los que me acuerdo se hallaban en plena calle Ancha (o también de Regino Martínez). En ella existieron dos, a los que iba con alguna frecuencia. Había otro enfrente del parque María Cristina, en la avenida Blas Infante, y su espacio lo ocupa en la actualidad una tienda de moda, justo al lado de la entrada a un garaje privado o perteneciente a la comunidad de vecinos del inmueble donde se halla ubicado. También llegué a ver otro en la calle Sevilla, en el local ocupado actualmente por un bar de copas, aledaño al Centro Delfos, aunque éste no estuvo mucho tiempo en activo, cerrando al cabo de algo más de un año.

Otro salón recreativo, y bien espacioso, ocupando un bajo de un edificio en plena Avenida de las Fuerzas Armadas, en donde en estos momentos un gimnasio lo ocupa enteramente. Allí había de todo, desde pinballs variopintos y muy de aquella época, futbolines, juegos mecánicos y videojuegos de toda clase y condición; aun parece que lo estoy viendo todavía como si fuera ayer, si bien comenzó a funcionar hacia mediados de los 70 y hasta entrados la década siguiente. Ésta fue una de las primeras salas recreativas a las que acudía a menudo, siendo niño.

El último en ver en mi ciudad fue uno que se hallaba ubicado en una galería, casi en frente de la Plaza Alta, y en algún momento se llegó a instalar en el sótano del mismo inmueble un segundo salón recreativo más grande, estando uno casi al lado del otro y repletos de recreativas modernas. Eran los años 90 y los salones recreativos iban cerrando y su lento pero vertiginoso declive era irreversible, en vista del gran empuje tanto de las consolas domésticas como de los ordenadores personales. Estos dos salones fueron los últimos en existir hasta que cerraron ambos negocios a mediados de esa década. Probablemente, en otras zonas de Algeciras llegaron a haber más salones recreativos, pero nunca pude comprobarlo.

Tristemente, no se tiene constancia de ninguna fotografía que atestigue su existencia, pero estuvieron.

Os animo a que contéis alguna experiencia, positiva o negativa, que recordéis de aquellos años en aquellos salones recreativos de vuestra ciudad de nacimiento, de cuando érais niños o adolescentes.

Enlaces relacionados:

El Blog de Manu: Arcade Ambience
Gamefilia: El porqué los jugadores abandonaron los salones de arcade
La Gaceta de Bonvapor: Felicidad por 25 pesetas
Old School Generation: Añoranza por los antiguos salones arcade

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9 comentarios leave one →
  1. enero 2, 2012 10:43 pm

    Pues hasta hace unos meses seguía habiendo unos recreativos de los de toda la vida al lado de mi casa y cerró. 😦

    Ya no conozco ninguno cercano de ese estilo. No sé si tan siquiera existen recreativos a la vieja usanza.

    De todas formas estarían ocupados por chavales, como nosotros antes. Es un suponer 😉
    Quedaría un poco extraño. ¿no?

  2. enero 3, 2012 3:10 am

    Yo los últimos que conocí en plan de antes fueron los de Gran Vía de Madrid, creo que hasta hace 4 años estuvieron.

    Ahora sobreviven los clonicos y aburridos recreativos de los centros comerciales, que solo tienen House of Dead N, algún Dance Dance y juegos de coches.

  3. enero 3, 2012 8:18 am

    Yo apenas si he gastado dinero en las recreativas, pero que buenos momentos me he pasado mirando como jugaban otros!! 🙂

    Salir de clase y pasarse por alguno de los salones a ver si ahbía algún juego era un clásico, el amontonamiento alrededor de la nueva máquina y ver al jugador experto (en otros juegos) haciéndose con los mandos de estas novedades.

    La verdad es que no gastaba dinero en estas máquinas porque no me sobraba y porque teniendo ordenador, lo veía como “tirar el dinero”, no en el sentido de que era malgastado sino en el sentido de que en mi casa podía jugar (o otros juegos, claro :D) sin pagar nada.
    Además soy un paquete y no duraba nada 😀 😀

  4. climacus permalink
    enero 3, 2012 9:00 am

    Como decían los New Yok Dolls, “mis libros de texto fueron las revistas porno y mi colegio las salas de máquinas recreativas…”

  5. curioso1100 permalink
    enero 3, 2012 3:32 pm

    “en plena calle Ancha (o también de Regino Martínez). En ella existieron dos, a los que iba con alguna frecuencia”

    bueno, yo también iba, pero sobre todo a la planta de arriba donde recordarás que había un buen número de mesas de pin-pon (seguro que de ahí viene mi afición de ahora -como muchos otros cuarentones- al padel) 🙂

    • enero 3, 2012 5:51 pm

      Sí, lo recuerdo bien. 🙂

  6. enero 3, 2012 6:39 pm

    Yo recuerdo unos enormes al lado de mi instituto. Hoy en dia e suna clinica veterinaria… enorme igualmente.

  7. enero 5, 2012 12:08 pm

    Hace años que no voy a uno de estos, pero ahora que me ha entrado la nostalgia quizás me pase a echar unas partidillas jejeje

  8. Charly permalink
    agosto 12, 2015 11:07 am

    Buena noticia!!, se están volviendo a poner de moda, ahora con maquinas antiguas restauradas y en locales quizás mas grandes, ahora están mezcladas las de todas las épocas, salones de estos hay también en forma de bares tipo pub tipo un poco taberna irlandesa pero grandes, también han aparecido algunas ya en España para nostálgicos y curiosos. Hay incluso videos en YouTube muy interesantes uno creo que se llama “tienes 5 duros?!”

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